Declaración universal de los derechos urbanos

La Declaración Universal de los Derechos Urbanos comenzó en 2011 como un proyecto teórico para discutir y sumar opiniones de ciudadanos de toda índole entorno al la ‘Ciudad’ como espacio común y crítico. Esta iniciativa de base de datos abierta ha derivado en la construcción de Parlamentos Urbanos. La intención detrás de la construcción de estos Parlamentos Urbanos es la de infraestructurar el espacio público con la instalación de un mueble para el encuentro y el acuerdo ciudadano. Como resultado se han venido organizando en varias ciudades de Europa las llamadas ‘Sesiones Parlamentarias’ con expertos y público en general invitados a intercambiar opiniones acerca de asuntos que tienen que ver con la ciudad, como las acontecidas durante la Trienal de Arquitectura de Lisboa o en la exposición DEMO:POLIS en la Akademie Der Kunst de Berlín, con la intención final de elaborar una siempre actualizable Carta Urbana, un manifiesto que nunca se ha de cerrar hecho de las infinitas aportaciones de toda clase de ciudadanos, donde todo el mundo está invitado y los expertos son mediadores, una Carta que nace como contraposición a la “Carta de Atenas”, hecha por unos pocos, implementada por unos pocos y padecida por miles de millones de ciudadanos alrededor del mundo a lo largo de casi 100 años ya.